Entre los numerosos personajes que florecen en la segunda mitad del siglo iv, descuella señera la figura del más elocuente de los hombres de su tiempo: Juan de Antioquía.Precisamente por su elocuencia, habría de conocerlo la posteridad con el sobrenombre de Crisóstomo.No hay escrito del Crisóstomo en que no se pueda encontrar alguna reflexión sobre la virginidad y el matrimonio.La virginidad que el Crisóstomo resalta requiere la castidad del alma y la consagración a Cristo; para el Antioqueno, la virginidad hunde su raíz en la virtud de la fe y convierte a quien la vive en una persona humilde que sirve a Cristo.Es posible que este tratado fuera escrito en su época de diácono: el ideal de la virginidad que el Antioqueno propone en estaobra se asemeja al propuesto en otras obras ascéticas en las que se percibe también el recuerdo de la experiencia anacoreta.